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Cultivar culturas:
Ecologías del lúpulo
2021 — 2024
Este proyecto propone que el lúpulo es mucho más que cerveza.
Consiste en una investigación sobre las políticas, estéticas y modos de consumo del lúpulo (Humulus lupulus).
La flor femenina de esta planta contiene lupulina, un principio activo imprescindible en la elaboración de la cerveza, denominado "riqueza" en la cultura popular. El trabajo se pregunta por aquello que congela hoy su flor en la imagen genérica de un logotipo, silenciando otros campos del imaginario asociados a sus ecologías. Conecta un conjunto de procesos y producciones a través de la planta, su industria e impacto social y demográfico en León, región donde se produce cerca del 95% de todo el lúpulo en España.
El trabajo se despliega en distintos lenguajes y soportes que abordan la re-materialización de los residuos de su cultivo.
Con la colaboración de:
Esterella Alfaro-Saiz, Rafael Martínez del Pozo, Ismael Aveleira, Sergio Rodríguez-Fernández, Darío López-López, Ana Andrés, Carlos Fontales, Carlos Chacón, Asociación Cultural La Trepa, Herbario LEB Jaime Andrés Rodríguez, Universidad de León, Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León,
El lúpulo (Humulus lupulus) es una planta trepadora, capaz de alcanzar los 10 metros de altura, cuyas flores femeninas contienen lupulina, el ingrediente estrella en la elaboración de la cerveza, compuesto de una mezcla de aceites esenciales y resinas de sabor amargo y propiedades conservantes.
En la década de los 80, alcanzó la denominación de “oro verde” por su relevancia socioeconómica. En España se llegaron a cultivar 1700 hectáreas, hoy reducidas a unas 550, concentradas mayoritariamente en la provincia de León. Tras una actividad con tal peso en la articulación del territorio y de los mercados, surgen numerosas preguntas relativas hoy a procesos de producción, relaciones con la tierra, modos de poblarla y transformaciones de vidas.
En la década de los 80, alcanzó la denominación de “oro verde” por su relevancia socioeconómica. En España se llegaron a cultivar 1700 hectáreas, hoy reducidas a unas 550, concentradas mayoritariamente en la provincia de León. Tras una actividad con tal peso en la articulación del territorio y de los mercados, surgen numerosas preguntas relativas hoy a procesos de producción, relaciones con la tierra, modos de poblarla y transformaciones de vidas.
Su compleja repercusión en el territorio define la naturaleza del proyecto, que centra sus actividades en la provincia de León, fragmentada por la falta de relevo generacional, la inconexión de iniciativas locales, tensiones entre los propios agricultores y el monopolio de una industria globalizada de la cerveza que define los precios de venta así como las variedades de cultivo.
Oro Verde: ¿Qué valor tiene el lúpulo?
A través de un proceso de re-materialización con los residuos del cultivo, el proyecto busca generar nuevas relaciones con la planta, para profundizar en las ecologías de su imagen.
A través de un proceso de re-materialización con los residuos del cultivo, el proyecto busca generar nuevas relaciones con la planta, para profundizar en las ecologías de su imagen.
Mediante una experimentación material se elaboraron distintos papeles, objetos tejidos, tintes textiles y esmaltes cerámicos, trabajando los residuos del cultivo. Un proceso que se realizó en colaboración con investigadores de la Unviersidad de León como la Dra Estrella Alfaro Saiz, así como con el apoyo de becarios como Sergio Rodríguez Fernández y estudiantes como Darío López López. A su vez, se colaboró con otros artistas y artesanos, como por ejemplo Carlos Chacón (experimentos con los esmaltes cerámicos), Ana Andrés (taller de Mascaradas sobre tintes textiles) y Carlos Fontales (talleres de cestería).
El proceso de creación involucró a distintas comunidades lupuleras, explorando de manera colectiva los usos de la planta en el campo de la artesanía, la cosmética, la creación textil y en la bioconstrucción.
Varios de estos talleres se enmarcaron en las actividades preparatorias del Antruejo, carnaval de invierno y manifestación local del folclore popular agrario, gracias a la colaboración de la Asociación Cultural La Trepa de Carrizo de la Ribera (ribera del Órbigo).
Varios de estos talleres se enmarcaron en las actividades preparatorias del Antruejo, carnaval de invierno y manifestación local del folclore popular agrario, gracias a la colaboración de la Asociación Cultural La Trepa de Carrizo de la Ribera (ribera del Órbigo).
Durante estas sesiones, se crearon distintos materiales (máscaras de pulpa de papel de lúpulo, tejidos teñidos con la planta y elementos tejidos con los tallos de la planta) que derivaron en la creación de 6 personajes secundarios de Antruejo denominados Motas & Manchas. Nombre derivado del término empleado localmente para referirse a la flor femenina del lúpulo, mota, que mancha las manos y ropas de quienes la cultivan.
Las Motas & Manchas desfilaron en el Antruejo de Carrizo de la Ribera del 2023.
Las Motas & Manchas desfilaron en el Antruejo de Carrizo de la Ribera del 2023.
En colaboración con el Instituto de las Ciencias de la Construcción Eduardo Torroja, se realizaron ensayos comparativos de la conductividad térmica de varios paneles elaborados con la pasta de lúpulo. Los resultados preliminares sitúan este material en el rango de los materiales aislantes, abriendo una nueva linea de investigación, actualmente en desarrollo.
Geofonías del lúpulo: ¿Cómo se piensa el mundo del lúpulo a sí mismo?
El proyecto se estructura en función de los ciclos de cultivo del lúpulo, siguiendo un iterativo de invsetigación, creación y de diálogo constante con los agricultores y distintos colaboradores.
Incorpora el desarrollo de numerosas entrevistas a lupuleros y lupuleras de la región, para registrar sus historias y experiencias asociadas a los inicios del cultivo en León y a las transformaciones actuales del contexto agroalimentario.
Estas conversaciones fueron complementarias a la realización de una serie de filandones en distintas riberas asociadas históricamente al cultivo del lúpulo en León. El término filandón procede del leonés filare, hilar y alude a un formato local rural de reunión espontánea, normalmente nocturna e invernal, en casa de un vecino/a del pueblo durante el cual se hilaba (generalmente las mujeres) y/o se ejecutaban pequeños trabajos como tejer cestos, etc., y se contaban historias, cuentos, anécdotas, etc.
Enlazando con este formato cultural rural y local, basado en la creación colectiva de imágenes, se realizaron los siguientes filandones:
- Filandón Voces de otro tiempo. Gavilanes de Órbigo, Ribera del Órbigo, octubre 2021
- Filandón Ir a Lúpulo. Fundación Cerezales Antonino y Cinia, Cerezales del Condado, Ribera del Porma, agosto 2022
- Filandón El lúpulo y su futuro. Casa de Cultura, Carrizo de la Ribera, Ribera del Órbigo, noviembre 2022
- Filandón Mascaradas: El lúpulo y sus imaginarios. Asociación Cultural La Trepa, Carrizo de la Ribera, Ribera del Órbigo, enero 2023
- Filandón Mascaradas: El lúpulo y sus imaginarios. Asociación Cultural La Trepa, Carrizo de la Ribera, Ribera del Órbigo, enero 2023
- Filandón Entramados: El lúpulo y sus tejidos. Museo de los Pueblos Leoneses, Mansilla de las Mulas Ribera del Esla, agosto 2023
El proyecto se estructura en función de los ciclos de cultivo del lúpulo, siguiendo un iterativo de invsetigación, creación y de diálogo constante con los agricultores y distintos colaboradores.
Incorpora el desarrollo de numerosas entrevistas a lupuleros y lupuleras de la región, para registrar sus historias y experiencias asociadas a los inicios del cultivo en León y a las transformaciones actuales del contexto agroalimentario.
Estas conversaciones fueron complementarias a la realización de una serie de filandones en distintas riberas asociadas históricamente al cultivo del lúpulo en León. El término filandón procede del leonés filare, hilar y alude a un formato local rural de reunión espontánea, normalmente nocturna e invernal, en casa de un vecino/a del pueblo durante el cual se hilaba (generalmente las mujeres) y/o se ejecutaban pequeños trabajos como tejer cestos, etc., y se contaban historias, cuentos, anécdotas, etc.
Enlazando con este formato cultural rural y local, basado en la creación colectiva de imágenes, se realizaron los siguientes filandones:
- Filandón Voces de otro tiempo. Gavilanes de Órbigo, Ribera del Órbigo, octubre 2021
- Filandón Ir a Lúpulo. Fundación Cerezales Antonino y Cinia, Cerezales del Condado, Ribera del Porma, agosto 2022
- Filandón El lúpulo y su futuro. Casa de Cultura, Carrizo de la Ribera, Ribera del Órbigo, noviembre 2022
- Filandón Mascaradas: El lúpulo y sus imaginarios. Asociación Cultural La Trepa, Carrizo de la Ribera, Ribera del Órbigo, enero 2023
- Filandón Mascaradas: El lúpulo y sus imaginarios. Asociación Cultural La Trepa, Carrizo de la Ribera, Ribera del Órbigo, enero 2023
- Filandón Entramados: El lúpulo y sus tejidos. Museo de los Pueblos Leoneses, Mansilla de las Mulas Ribera del Esla, agosto 2023
Fundación Cerezales Antonino y Cinia, Agosto 2022
Carrizo de la Ribera, Noviembre 2022
Banco de Memoria: ¿De dónde procede su semilla?
La memoria biocultural del lúpulo forma parte del patrimonio material e inmaterial rural, local. Las presiones actuales del extractivismo agrario demuestran la necesidad de salvaguardar sus culturas de cultivo. Es una responsabilidad compartida ligada a pensar en un sistema agroalimentario futuro más sostenible y acorde con las realidades locales.
Se recogieron muestras de variedades cultivadas, silvestres y/o escapadas, en colaboración con la Universidad de León y el Herbario LEB Jaime Andrés Rodríguez. Se creó una colección de 109 pliegos de herbario, registrando los nombres y observaciones de los agricultores, así como muestras para futuros análisis de ADN.
En colaboración con la Escuela de Ingeniería Agraria y Forestal (EIAF) - Universidad de León, se creó una colección viva de lúpulo, con variedades antiguas donadas por los agricultores. Este archivo supone también una reserva genética biocultural, que permite contrarrestar prácticas actuales, donde los agricultores se ven obligados a arrancar determinadas variedades e implantar otras patentadas en función de las lógicas de los mercados.
La memoria biocultural del lúpulo forma parte del patrimonio material e inmaterial rural, local. Las presiones actuales del extractivismo agrario demuestran la necesidad de salvaguardar sus culturas de cultivo. Es una responsabilidad compartida ligada a pensar en un sistema agroalimentario futuro más sostenible y acorde con las realidades locales.
Se recogieron muestras de variedades cultivadas, silvestres y/o escapadas, en colaboración con la Universidad de León y el Herbario LEB Jaime Andrés Rodríguez. Se creó una colección de 109 pliegos de herbario, registrando los nombres y observaciones de los agricultores, así como muestras para futuros análisis de ADN.
En colaboración con la Escuela de Ingeniería Agraria y Forestal (EIAF) - Universidad de León, se creó una colección viva de lúpulo, con variedades antiguas donadas por los agricultores. Este archivo supone también una reserva genética biocultural, que permite contrarrestar prácticas actuales, donde los agricultores se ven obligados a arrancar determinadas variedades e implantar otras patentadas en función de las lógicas de los mercados.